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Para Helena

Este ser de cemento que ahora con tus ojos puedes ver entre entes del edén, entra y ve tu cara de despecho mientras te giras contra él.
Miradas, años, risas, sueños . . . Observo tu cara y te examino
Una duda ética me susurra: Puede que nunca recojas el testigo que te dejé, porque sentirás que ya es demasiado tarde para calmar aquello que te ataca.
Ataca, con la cabeza gacha, porque soy yo el payaso triste y tu la bella trapecista sonrientemente suspendida.
Sudor frío hace estremecer mi cuerpo y de mi cara se corre el maquillaje ocultador.Es el miedo de que te tambalees ante el abismo bajo tus pies, miedo de que la función se valla a la mierda si él no está ahí para recogerte al caer.
Algún día, el foco que alumbra la sobra, ese que deja sumido todo lo demás en oscuridad, se dará la vuelta para mostrar al gran público, como tu y yo juntas, colgamos ese cartel que pone:
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