Orillas del 'Tevere'. Una terraza. Las luces de la ciudad iluminaban un puente y la mesa. Aquella ciudad llevaba milenios callando secretos inconfesables, pero esa noche dos figuras se encontraban compartiendo una copa de vino. El ambiente era íntimo, la noche fresca, con una ligera brisa que acariciaba sus rostros, creando un escenario perfecto para una conversación que prometía ser intensa. Él, con esa mirada pícara de quien sabe exactamente dónde se está metiendo, rompió el silencio. "¿Cómo sabes cuánto tiempo va a durar el baño ? Es imposible preverlo. Puedes mirar desde afuera, decidir si te gusta la piscina, el jacuzzi, o la metáfora que prefieras. Pero hasta que no te sumerjas, no sabrás si querrás volver a bañarte ahí, no hasta que experimentes cómo te sientes en ese primer baño. El precio del baño es importante, sí, pero es algo que se palpa, que se siente. Es esa vibra que genera curiosidad, que te incita a querer entrar. Y ya que estamos hablando de esto, ¿a qué...
Soy esos segundos que restan después de una bocanada de aire, soy aquella niña que quiso ser canción...**Blog literario