Deben criticarse las acciones, no los individuos. Las motivaciones inconscientes que nos mueven a amarnos. Uno presupone en el otro una estructura psicológica similar. Una estructura que creemos tener en común: la niebla de las proyecciones, que solo es evitable mientras nos conozcamos a nosotros mismos. Y aun así, no siempre ocurre. Una cerilla no prende si está mojada. O si el aire es demasiado denso. A veces, el fuego no aparece porque no hay nada que arda. O porque nunca fue fuego, sino deseo de calor. Me gustaba gustarte. Me gustaba que lo dijeras sin rodeos, con esa mezcla de dulzura y descaro. Había algo profundamente humano en eso. Nos prometimos que no cambiaría nada, pero las promesas a veces son papel en una tormenta. Papel que vuela y desaparece. Y aunque no te culpo, me pesa. Me pesa porque lo que compartimos parecía tener algo de verdad. De juego, sí, pero también de cuidados, cercanía y respeto mutuo. De querer mirar sin miedo, de tocar sin poseer, de sosten...
Soy esos segundos que restan después de una bocanada de aire, soy aquella niña que quiso ser canción...**Blog literario

me encanta este post si señor un saludo besitos!
ResponderEliminarEros.
Si no se quita la venda tranquila, seguirá caminando por la tabla del barco pirata, hasta ser pasto de los tiburones...
ResponderEliminarO no se da cuenta, o no quiere dársela, o ya se dio y no quiere cuentas.
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