Ir al contenido principal

Jesús


Hablaba con mi amigo Rafa cuando apareciste por allí. Esperabas a un amigo, pero se que tu presencia respondía a un acto psicomágico entre el destino y mi perseverancia nocturna de pensarte.

Llegaste y mi cara cambio por completo. No podía creer en la absurda idea de que la persona que hacía semanas no podía sacar de mi mente estaba justo frente a mi, distraído y buscado una mesa donde sentarse en aquella cafetería costera de mi barrio.

-¿Que pasa? -preguntó mi acompañante al ver que me ponía nerviosa sin ninguna razón aparente.

- Creo que el chico que tienes detrás…- quise contestar, pero te habías dado la vuelta y no pude más que levantarme y saludar. 

Benditos los hombres que aún usan perfume ¡Que maravilloso olor! Pensaba mientras te robaba un abrazo, tan difícil en estos tiempos pandémicos. Te invité a sentarte, pero declinaste la oferta. 

Espero que algún día, próximamente, sea yo quien me tropiece con un viejo conocido del instituto, mientras busco una mesa para tomar algo, esta vez contigo, en la cafetería costera de mi barrio.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Miedo

Gritar, alto. Volar, muy alto. Para salir, para que me rescates. Inténtalo te lo suplico. Pero no me riñas, no me castigues. Porque yo soy la primera que lo ha hecho, y por eso estoy aquí, justo en el borde. Ven a buscarme. Abre los ojos por favor.

Santa Sepultura

Deben criticarse las acciones, no los individuos.  Las motivaciones inconscientes que nos mueven a amarnos. Uno presupone en el otro una estructura psicológica similar. Una estructura que creemos tener en común: la niebla de las proyecciones, que solo es evitable mientras nos conozcamos a nosotros mismos. Y aun así, no siempre ocurre. Una cerilla no prende si está mojada. O si el aire es demasiado denso. A veces, el fuego no aparece porque no hay nada que arda. O porque nunca fue fuego, sino deseo de calor. Me gustaba gustarte. Me gustaba que lo dijeras sin rodeos, con esa mezcla de dulzura y descaro. Había algo profundamente humano en eso. Nos prometimos que no cambiaría nada, pero las promesas a veces son papel en una tormenta. Papel que vuela y desaparece. Y aunque no te culpo, me pesa. Me pesa porque lo que compartimos parecía tener algo de verdad. De juego, sí, pero también de cuidados, cercanía y respeto mutuo. De querer mirar sin miedo, de tocar sin poseer, de sosten...

La Comprensión a los borrachos

Queridísimos amigos: Cuando la gente dice ahogar los problemas en una botella, no espera que mueran, solo espera a que se metan dentro de ella para poder verlos mejor.